Al nacer, lo primero que hicieron fue cercenarme la
lengua.
Me dieron el cambiazo.
Yo provengo del valle de Orozco y del Duranguesado.
Tenía perfecto derecho a disponer del idioma de mis
antepasados.
El que oía a mi abuela entre los manzanos y cerezos de la
huerta.
Protesto.
Yo reclamo una letra impagada.
Y sigo traduciendo del euskera
cada vez que hablo, cada vez que escribo.
Devolvedme mi herencia.
Lo primero que hicieron cuando nací, fue robarme la
lengua.
Luego intenté escribir, hablar en castellano.
Pedí la paz y, provisionalmente, me la concedieron en
parte; pedí la palabra y, me mutilaron la lengua.
Si yo callase, hablarían las piedras.